|
En este arranque de campeonato, tres de los
refuerzos foráneos han empezado a entregar frutos: El defensa
argentino, Nicolás Ayr; el volante paraguayo, Carlos González, y el
atacante brasileño Fernando Oliveira, quien debutó el viernes anterior
con dos goles en el triunfo sobre el Cúcuta.
Lo que algunos no saben
es que fueron traídos y recomendados al presidente del equipo "Pijao"
Gabriel Camargo, por el ex atacante paraguayo, Julio Javier Doldán,
gloria e ídolo del onceno vinotinto y oro en la década de los 90.
Por
lo anterior y porque el "guaraní" escribió una página dorada en la
historia del Deportes Tolima, sobre todo en el título del Torneo de
Ascenso de 1994, EL NUEVO DÍA le rinde hoy un homenaje con una
entrevista que pondrá a recordar a muchos.
EL NUEVO DÍA: ¿Realmente qué está haciendo usted actualmente?
JULIO JAVIER DOLDÁN:
Soy director técnico de Primera B de mi país, del equipo General Díaz,
pero tengo una buena relación con el presidente del club, así que me
dio el permiso de venir a Colombia para traer a jugadores al Deportes
Tolima como Nicolás Ayr, a principios de año, los brasileños Fernando
Oliveira, Jefferson Gama y el paraguayo Carlos González.
E.N.D: ¿Y cómo va su equipo en el torneo?
J.J.D:
Ahora nuestro equipo está peleando la punta de la primera B. Falta una
fecha y vamos en el segundo lugar. El primero asciende directamente y
el segundo va una promoción.
E.N.D: ¿Cuál es su papel actual con el Deportes Tolima?
J.J.D:
Soy una especie de veedor de jugadores del Deportes Tolima y de su
presidente, Gabriel Camargo, en el sur del continente. El club me paga
a mi de acuerdo con la posibilidad de traer jugadores, pero la
responsabilidad toda es mía, para colaborar con un equipo que llevo en
el corazón.
E.N.D: ¿Pero es usted un empresario de jugadores?
J.J.D:
Hay que hacer claridad: Yo no soy empresario, ni dueño de pases. No me
estoy llenando los bolsillos de dinero como mucha gente piensa. Solo
que me reconocen el trabajo, los viajes, además solo lo hago con el
club Deportes Tolima. Es una especie de exclusividad. También ayudé
alguna vez a Gonzalo Martínez cuando jugó en Olimpia y Libertad.
E.N.D: ¿Cómo empieza su historia y sus amores con el Deportes Tolima?
J.J.D:
Todo empezó en 1993 cuando el equipo estaba por descender. Llegué y en
los primeros cinco partidos marqué goles importantes, estuvimos a punto
de salvarnos. Primero estuve con Luis Oviedo, el técnico que hizo todo
para traerme, tras ser recomendado por mi cuñado Jara, y luego estuve
con Jorge Luis Bernal, quien tomó el equipo. Jugué 14 partidos y marqué
nueve goles y a pesar del descenso compraron mi pase. El descenso fue
muy duro.
{mosimage}
E.N.D: ¿Y cómo le fue el la B o entonces Copa Concasa?
J.J.D:
En la B no arrancamos bien con el uruguayo Miguel Angel Puppo, quien
quería sacarme del equipo, pero Gabriel Camargo ya había comprado mi
pase al equipo Sport Colombia de Paraguay (N.de R: Un equipo fundado en
1924 por el consulado colombiano en ese país).
Después llegó "Tucho"
Ortiz, alcanzamos un invicto de 23 partidos, ascendimos y quedé
goleador con 18 tantos en el torneo. Recibí de Consasa (el patrocinador
del torneo) una copa, el botín de oro y dos mil dólares. Era buena
platica en ese entonces.
E.N.D: ¿Cómo vivió el ascenso con Tolima?
J.J.D:
Se logró el objetivo y la gente vibró con estadio lleno en los últimos
partidos. Eso no se ve en mi país. En la primera B el torneo en más
frío. Yo había quedado dos veces campeón en la B con Sport Colombia,
pero fueron títulos diferentes.
Además me acoplé muy bien a la
cultura, a la gente, la comida, a las ciudades de Colombia, y defiendo
mucho al país porque viví mucho aquí y conozco lo que sucede.
E.N.D: ¿Qué recuerda de Yegros y Palacios, sus compatriotas en el título de la B?
J.J.D:
Recuerdo que llegué primero, pero con el "Tucho" llegaron los otros
paraguayos, Eumelio Ramón Palacios y Julio César Yegros, aunque Eumelio
terminó de central y le fue muy bien. Todos aportamos lo nuestro. No
fuimos nosotros solos. De pronto uno sobresale por los goles, pero todo
el esfuerzo de todos.
E.N.D: ¿Y otros compañeros?
J.J.D:Por
aquí todavía están "Tucho", Flavio Torres, Carlos Castro, quien fue mi
mejor amigo, Harold Rivera, Mauricio Rivera, Fabián Barbosa. Por ahí
estoy organizando un asado para recordar viejos tiempos con todos ellos.
E.N.D: ¿Y qué sucedió con usted después del ascenso?
J.J.D:
En el 95 volvimos a la A, pero permanecí poco en el Tolima. Se hizo un
torneo de seis meses muy corto, y Tolima estaba interesado en el
segundo semestre en Ramón Moreno del Quindío, equipo que me pidió. Tuve
que aceptar la transacción para no quedar mal con la gente del Tolima,
aunque mi familia no quería irse. En Armenia tuve como técnico a Arturo
Boyacá, pero una lesión me quitó ritmo. Luego llegó el peruano Miguel
Company. Después me fui a Pereira de los paraguayos Javier Ferreira y
Jorge Espínola.
Después hubo problemas con los directivos y dueños
del Pereira y por mi buen rendimiento regresé al Tolima, pero no
alcancé a jugar porque no me inscribieron.
E.N.D: ¿Y del Cooperamos qué recuerda?
J.J.D:
Jugué dos meses con el Cooperamos Tolima y casi llegamos a las finales
con el técnico Jorge Luis Bernal. Después me llevó el Huila en la B y
también ascendimos luego de cinco meses. Recuerdo la fiesta en Neiva y
el recibimiento al día siguiente del título en Bello, cerca a Medellín.
Al llegar a Neiva había una fiesta un carnaval total. Eso fue en el 97.
Después
retorné al Pereira, mi último equipo en Colombia y en realidad en mi
carrera profesional. Jugué un año en la Primera B, pero no pudimos
ascender. Subió el Pasto. Recuerdo la final en Pasto: Faltaban tres
minutos para terminar el partido y nos pitaron penal. Yo quise patear
pero lo hizo Carlos Alvarez y lo botó y en la siguiente jugada Jhon
Charria nos marcó.
E.N.D: ¿El año 1999 fue el ocaso de su carrera?
J.J.D:
Después me quedé en Pereira, pero el terremoto del Eje Cafetero en
enero de 1999 nos afectó mucho a mi, a mi esposa y a mis hijos. Hubo
problemas sicológicos en mis hijos y me retiré, así que me devolví a mi
país.
En Paraguay no hubo un equipo que pudiera pagar por el
préstamo y pasó el tiempo y tomé la decisión de no jugar más, casi a
los 34 años de edad. Tuve una oferta para volver a Colombia, del Real
Cartagena, pero no hubo claridad.
E.N.D: Cuál es su edad ahora y cuántos goles marcó en Colombia?
J.J.D: Ahora tengo 42 años. Creo que marqué 86 goles en la A y la B en Colombia. Sólo en partidos oficiales.
E.N.D: ¿Cuáles eran sus mayores virtudes?
J.J.D:
Mi mayor virtud era el cabezazo, la técnica para medir la distancia y
los tiempos pero también tuve buena ubicación y los rebotes me
quedaban. Quizás no tenía mucha movilidad pero marcaba goles
importantes. Recién llegado el que mejor centraba era el "Beto" Sierra
y en Colombia se marcaba mucho en zona y eso me favorecía.
E.N.D: ¿Cómo decidió venir a triunfar en Colombia?
J.J.D:
Yo había jugado en Antofagasta en Chile y Bolívar de Bolivia, pero no
me sucedió lo que me pasó en Colombia, donde me propuse triunfar. Yo
dije que me iba a quedar mucho tiempo en este país. Mi familia, mi
esposa y mis hijos, también se acomodaron y después tuvimos problemas
al regresar porque mis niños no hablaban el idioma del "guaraní", que
es difícil.
E.N.D: A propósito, cómo está conformada su familia?
J.J.D:
Tengo un hijo de 20 años (Diego), José Luis (18), Sebastián (13) y una
niña Viviana (siete años). Mi esposa es Liliana. Uno tiene que tener el
apoyo de la familia para ser fuerte, porque en la vida hay muchas
dificultades.
E.N.D: ¿Qué hizo después de su retiro?
J.J.D:
Luego del retiro estuve dos o tres años sin hace casi nada. Me dio muy
duro el retiro. Después empecé a ver amigos del fútbol y me decidí a
hacer la carrera de técnico de dos años, en la Escuela Nacional de
Técnicos en Fútbol de Asunción. Dirigí escuelas de fútbol, después fui
escalando, dirigí Independiente de Campo Grande donde me había iniciado
y siempre me ha ido bien.
E.N.D: ¿Y cuál podría ser su futuro?
J.J.D:
Mi futuro está ligado al fútbol. Ser técnico, mirar jugadores. También
me gustaría dirigir al Tolima más adelante, pero todo en su momento por
respeto a la gente que está aquí.
E.N.D: ¿El fútbol le dejó dinero?
J.J.D:
Yo pienso que jugué en una época difícil, pero con lo gané en el fútbol
vivo bien. No soy millonario, pero tengo un respaldo económico. Dos
hijos tienen universidad. Todo lo que tengo se lo debo al fútbol y soy
agradecido a pesar que nunca fui seleccionado en mi país.
Otros
compañeros ganaron muy buen dinero, como Julio César Yegros, quien jugó
11 años en México con sueldos de 80 mil dólares. Lo curioso es que
ahora lo dirijo a él. Es capitán y goleador de mi equipo.
E.N.D: ¿Es cierto que usted estuvo a punto de nacionalizarse en este país?
J.J.D: En un momento pensé nacionalizarme en Colombia y radicarme en Ibagué, pero el terremoto del 99 cambió mi vida.
E.N.D: ¿Es feliz con lo que le dio el fútbol?
J.J.D:
Yo creo que soy feliz con lo que la vida y el fútbol me ha dado. En mi
niñez y juventud quise ser arquitecto, pero también tuve estudios
universitarios de Ciencias Económicas cuando trabajé en el Banco
Central, pero viajé a Chile y abandoné los estudios por el fútbol.
Estoy contento con lo que ha sucedido en mi vida. Cuando la gente lo
recuerda a uno es porque ha hecho algo bueno.
E.N.D: ¿Qué significa Colombia para usted?
J.J.D:
Me siento colombiano y defiendo a este país. Me siento a gusto en este
país, no sólo en Ibagué donde tengo amigos como la familia Tocora sino
en otras ciudades. Tengo amigos colombianos en Paraguay, así que mi
vida y mi corazón están repartidos entre estos dos países.
TOMADO DE EL NUEVO DIA
Agradecimientos especiales al periodista GUILLERMO ALVAREZ

|